¿A que tasa está creciendo nuestra economía realmente? Imaginemos la facturación de una empresa, que puede descomponerse en cantidades producidas y precios aplicados. La variación de la facturación será resultado de la dinámica de ambos factores. Ocurre algo similar con el cálculo del PBI, primero se tienen los datos (simplificando) de la "facturación" y luego se los deflacta (es decir se les quita el efecto del aumento de precios) aplicando diversos criterios según los rubros. Si, en promedio, los precios que se aplican para esta operación están subestimados, ocurre que las cantidades estarán sobreestimadas. Por lo tanto, si se aplica una corrección al indicador de precios, colocándolo en un nivel más realista, el crecimiento es menor o incluso negativo como en 2010. Tal es la comparación que hace la consultora Finsoport.

Para corroborar esta hipótesis, dice el análisis, hemos buscado otro ángulo de análisis: la relación entre crecimiento e importaciones. Cuando la economía crece, las importaciones crecen en cierta proporción estable, el indicador utilizado se llama elasticidad.

En 2009, por ejemplo, según las cifras oficiales, la economía creció 0,9% y las importaciones cayeron 22%. Es una inconsistencia, como explicamos más adelante, y no tenemos razones para dudar de las cifras de las importaciones.

Por lo tanto, son las del PBI las que estuvieron sobreestimadas, como también se observa con el análisis a través de los precios. El resultado de ese ejercicio indica que el PBI habría aumentado 6% (en lugar de 6,8%) en 2008, se habría contraído 4,1% en 2009 (+0,9% para el Indec) y habría crecido entre 7% y 7,8% en 2010 (en lugar de 9,1%). Para este año el crecimiento será de 5%, dice Finsoport.